Notas del bosque

Ralph Waldo Emerson

 

Y uno así conocí, un profeta del bosque,

un trovador del año natural,

pronosticador de los idus vernales,

sabio heraldo de esferas y mareas,

un amante fiel, que conocía de memoria

las dichas que ofrecen los valles montañosos;

parecía que la naturaleza no podía cultivar

una planta en ningún lugar secreto,

en ciénagas temblorosas, en colinas nevadas,

bajo la hierba que da sombra al riachuelo,

bajo la nieve, entre las rocas,

en húmedos campos que conocen el pájaro y el zorro,

sin que él acudiera en el preciso instante

en que se abría en su enramada virgen,

como si un rayo de sol le mostrara el lugar,

a identificar su estirpe de antigua descendencia.

Parecía que las brisas le guiaran;

parecía que los gorriones le instruyeran;

como si supiera gracias a una visión secreta

dónde, en los campos lejanos, crecían los orquídeas.

Muchas cosas suceden en los campos

que rara vez presencian las ávidas miradas,

pero la naturaleza empleaba todo su espectáculos

para agradar y ganarse a este sabio peregrino.

Veía a la perdiz tamborilear en el bosque,

escuchaba a la becada entonar sus himnos vespertinos,

encontraba las nidadas del zorzal rojizo

y el tímido halcón esperaba por él;

lo que otros oían a distancia,

e imaginaban en la oscuridad de la espesura,

se le mostraba a este filósofo,

y a sus órdenes parecía acudir.

 

Libro: “Naturaleza” de Ralph Waldo Emerson