tchaikovsky

Sentados en mitad del campo, sueñan. Suenas los altavoces. La tarde de verano va desvaneciéndose y el sol busca aposento más allá de la Serra Grossa. En esta parte de la Ombria de Ontinyent, la música de Tchaikovsky va acariciando los árboles. Sentados en mitad del olivar comparten el atardecer Francisco, Stefie, Amador, los pastores alemanes Max y Chef jugueteando entre sus piernas. Comparten una misma filosofía, la que motiva a trabajar una pequeña explotación de un modo diferente, “acariciando los árboles, poniéndoles música clásica porque la música hace vibrar a cualquier ser vivo, le hace sentirse mejor… sé que puede parecer una locura pero nos da igual, es algo muy personal”, argumenta Steffie Phlippen, la directora de este proyecto que se enraiza en la antigua finca La Perdiguera, ahora rebautizado como La Escalera.Quizás ese repertorio de Tchaikovsky, Bach o Maria Callas ha aportado ese valor diferencial para que el aceite “Y soñó sobre las piedras” haya conseguido en Japón la medalla de oro 2020. Tal vez ese fórmula secreta con ingredientes de cariño y locura haya contribuido a que un aceite arbequina y con las variedades autóctonas grossal y changlot real haya conquistado las almas niponas. Lo ha hecho a través de un producto resultante “fresco, afrutado, suave, dulce y con el punto amargo final que nos indica se característica verde”, explica Steffie.

Cambio de vida

La esencia de “Y soñó sobre las piedras” encierre el planteamiento de vida de una pareja que vivía en el centro de Madrid, que se consideraba urbanita y amante de los placeres de la cuidad pero que, un día,” por casualidad nos encontramos con este valle, con esta finca, con este paisaje…y nos enamoramos”. Sin experiencia previa, sin vínculos anteriores, resetearon sus vidas y cambiaron el bullicio de la capital por la aventura de iniciar un proyecto de agricultura ecológica que, ahora, además del reconocimiento en el país del sol naciente, también exporta sus bondades a Holanda y Alemania donde “están conociendo los beneficios que aporta el aceite. Lo están descubriendo y les sorprende”.

Vinos

La misma idea se traslada a los vinos. ” Buscamos la excelencia, a través de un vino mediterráneo y diferente que busca ser, cada vez más ecológico”. Y en esa búsqueda ya trabajan la producción de dos nuevos vinos sin sulfitos, completamente naturales. Esa marca que han creado, La Escalera, de la emanan las diferentes propuestas como “Y soñó sobre las piedras” o “Y este justo, sobre mi se apoyará”, evidencia una voluntad de transmitir conceptos determinados. “Es nuestra marca la que quiere algo de nuestros clientes. Les estamos sugiriendo que no tengan miedo a las locuras, que sigan siempre adelante para sacar lo mejor de sí mismos”.

Francisco y Steffie son el propio ejemplo de lo que preconizan. Cambiaron su vida sin excusas por no intentar un sueño. Aunque , al principio, la maleza selvática que invadía los campos, el deterioro de la casa casi en ruina y el estado moribundo de los cultivos pudiese augurar una pesadilla.

Cuatro años después de su llegada a Ontinyent han logrado un premio por su aceite, elaboran un vino de parcela con las variedades tempranillo y garnacha tintorera, han salvado los cerezos que antiguamente reinaban en La Perdiguera neorrenacentistas de la finca. Han empezado a conectar con Ontinyent dando a conocer su aceite virgen extra de gama alta y sus primeras añadas de vino. Se sienten enraizados y tienen planes para el futuro “porque mucha gente de Ontinyent no conoce esta parte del término”. En la finca se suceden las podas, la trituración, el abono con los restos vegetales. Prono llegará la floración, caerán todas y cada una de las tardes y los olivos volverán a escuchar la música de Tchaikovsky.

 

13 de marzo 2021

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